Desde un banco en Plaza Solís hasta la Bombonera, la historia del club más exitoso de Argentina está marcada por decisiones cruciales y un misterio en sus colores.
El 3 de abril de 1905, un grupo de jóvenes en La Boca sentó las bases del club que hoy ostenta 74 títulos, entre ellos seis Copas Libertadores y tres Intercontinentales. En ese banco de plaza comenzó la historia de Boca Juniors, cuyo nombre se gestó tras una serie de debates que incluyeron opciones como “Hijos de Italia” o “Defensores de La Boca”, pero fue “Boca Juniors” el elegido para representar a todo el barrio.
La camiseta de Boca no siempre fue azul y oro. El club comenzó con una camiseta blanca con tiras negras, hecha a mano por los Farenga, pero fue en 1907 cuando se adoptaron los colores actuales, inspirados por un barco sueco que pasaba por el puerto de Buenos Aires, según la leyenda más popular. Sin embargo, no hay evidencia concluyente que respalde esta historia, lo que deja espacio para otras interpretaciones.
A 120 años de su fundación, Boca Juniors es más que un club de fútbol: es un símbolo de identidad, pasión y mística. Aunque el origen de sus colores es incierto, lo que es indiscutible es que esos tonos de azul y amarillo han acompañado a los logros más grandes del club y continúan siendo un emblema de la tradición Xeneize.



